domingo, 8 de noviembre de 2009

sábado, 9 de mayo de 2009

Relato

Hoy me ha dado por escribir. A ver si empezando van surgiendo ideas.

1

Cruzó el pasillo seguro de sí mismo, pero al llegar frente a la puerta ya no conservaba ni un ápice de la confianza que le había acompañado durante el camino. Si salía bien, todo habría terminado y recordaría esta semana como una oscura pesadilla.

Respiró hondo, tocó la puerta y entró sin esperar respuesta. No había nadie. No tenía sentido, debía estar allí, le había asegurado que estaría allí. Se volvió extrañado hacia la puerta, no cabía duda, esa era la habitación. Hizo un rápido registro, vacía, estaba vacía. Abatido, volvió sobre sus pasos y descendió las escaleras que le llevaron a la calle.

El hecho de que no estuviera allí podía deberse a una falta de puntualidad. Se había dirigido hacia aquí enseguida y puede que todavía no hubiera llegado.

Sentado el la cafetería de enfrente vació uno tras otro 4 botellines de cerveza, la ansiedad le había desaparecido, pero estaba cada vez menos convencido de lo que estaba haciendo. La cristalera le ofrecía una buena visión del portal y exceptuando algún que otro transeúnte, nadie se había acercado al edificio. Todo le resultaba extraño y estaba cansado, volvería a casa. De repente, reparó en un coche que permanecía aparcado en esa acera. No estaba seguro, pero juraría que ya estaba allí cuando llegó. Más curioso aún, llevaba encendido desde entonces y no había nadie en los asientos delanteros. Llevado por la curiosidad y animado por el alcohol, se dirigió hacia el coche. Observó su interior y cerciorándose de que no había nadie dentro abrió la puerta y se sentó en el asiento del conductor. El GPS estaba activado y tenía una dirección marcada en la pantalla. Ya nada podía extrañarle, estaba seguro de que el coche estaba allí para Él.